Las mascotas de los faraones iban al más allá tan embalsamadas como sus dueños. Gatos, perros, peces, halcones o cocodrilos de hace más de 2.700 años han sobrevivido al tiempo bajo 19 capas de lino. Algunos son propiedad del Museo Bíblico y Oriental de León y se exhiben ahora en el Museo Romano Oiasso, en Irún. La exposición, que vendrá próximamente a León, así como a Valladolid, Tarragona y Galicia, desvela algunos secretos sobre el arte funerario egipcio, tras una innovadora investigación llevada a cabo por la egiptóloga y profesora del Instituto Bíblico de León María Luz Mangado.

Animales sagrados egipcios. Un viaje a los secretos de la momificación es el título de la muestra, que reúne once momias de animales, una colección de amuletos y otros objetos artísticos relacionados con el mundo funerario egipcio. Los ritos de embalsamamiento son realmente fascinantes.

De momento no hay fecha para mostrar esta exposición, que podría anticiparse a la de Cleopatra que prepara desde hace meses el museo que dirige Jesús García Recio.

Mangado sometió a los cadáveres momificados a un TAC (Tomografía Axial Computerizada). «Es un trabajo pionero en Europa. Es la primera vez que se hace un estudio de este calado sobre momias de animales. Además, no ha sido un TAC convencional, sino de alta resolución —una tecnología que posee el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra—, que ha permitido descubrir detalles más precisos». Y ha habido sorpresas. En su interior los animales favoritos de los reyes y reinas egipcios atesoraban amuletos y cuentas de collares.

Mascotas milenarias

Una de las momias más llamativas es la de un gato real (fotografía que acompaña esta información). El cadáver del felino fue momificado con un vaso tejido de lino para contener las entrañas del animal. Al animal le retorcieron el cuello 180 grados, para que la espalda quedara de frente, explica Mangado.

Además de animales domésticos, los egipcios también momificaban halcones, peces o un cocodrilo. La momia del cocodrilo, de seis metros de longitud y propiedad del Museo Bíblico de Tarragona, atesora igualmente un secreto en su interior, que ha sido descubierto ahora gracias a las radiografías. Está relleno de papiros y preserva un amuleto de oro.

El pez oxirrinco

Igual de fascinantes resultan dos ejemplares de pez oxirrinco momificados. Según la tradición egipcia, el pez oxirrinco era un animal sagrado y estaba relacionado con la ciudad del mismo nombre —actual El-Bahnasa, que se encuentra a 160 kilómetros al sudoeste de El Cairo—. Se creía que había surgido de las heridas de Osiris. Según algunas tradiciones, fue el pez oxirrinco quien se comió el falo de Osiris, después de ser desmembrado por su hermano Seth.

El estudio de las momias que ahora se exponen en Irún, realizado entre el 2009 y el 2012, ha sido el fruto de una amplia colaboración en la que han participado el Museo Bíblico, la Universidad de Navarra, el Museo Provincial de Huesca, la Fundación Archeo et Fides, el Museo Egipcio de Barcelona y el Museo Bíblico Tarraconense, y ha permitido constatar la presencia de amuletos internos con los cuales los antiguos egipcios pedían protección a sus dioses.

La muestra pretende dar a conocer qué representaban los animales sagrados en Egipto, de una forma sencilla y para el gran público. Los animales momificados «formaban parte de la fauna del paisaje egipcio y se consideraban divinidades. Según sus creencias, en el interior de algunos de ellos se encontraba la esencia de los dioses, que estaban vinculados a animales concretos». La momias de animales que pronto albergará el museo leonés están fechadas entre el siglo II antes de Cristo y el II de nuestra era. La exposición incluye los vídeos en los que se puede ver de fuera a dentro cada uno de los animales momificados, los hallazgos que se han encontrado en cada uno ellos, observar las capas de los vendajes y los amuletos que se han encontrado en su interior.

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